El cobre en nuestras piezas

Desde que comenzamos a trabajar el metal descubrimos algo que muchos artesanos saben desde hace siglos: el cobre no es un metal cualquiera. Tiene una presencia especial.

A lo largo de la historia, civilizaciones como los egipcios, los pueblos andinos y muchas otras culturas ancestrales utilizaron el cobre no solo por su belleza, sino también por la relación simbólica que se le atribuye con la energía y la vida.

En nuestro trabajo cotidiano podemos ver cómo el cobre es un material vivo. Es un gran conductor: así como conduce la electricidad, muchas tradiciones sostienen que también puede acompañar y amplificar la energía natural del cuerpo.

Cuando se teje una pieza a mano y combinamos el cobre con una piedra natural, se siente que ambos materiales dialogan entre sí.


La piedra aporta su carácter, su color, su historia geológica. El cobre, con su capacidad de conducción, envuelve y expande esa presencia.

Por eso, para nosotros, cada pieza que sale de El Taller de Mema no es solo una joya, es el resultado de tiempo, dedicación y trabajo artesanal. Un pequeño objeto creado con intención, donde el metal y la piedra se encuentran para formar algo único.


El cobre: un metal vivo

Algo que nos gusta mucho del cobre es que cambia con el tiempo.
Con el uso y el contacto con el aire, el metal puede oscurecerse o adquirir una pátina más profunda.

Esto no es un defecto.
Es parte de la naturaleza del cobre y de su carácter como metal vivo.

Muchas personas incluso disfrutan de ese cambio porque cada pieza va desarrollando una apariencia propia con el paso del tiempo.


Cuidados de las piezas de cobre

Para conservar tu pieza en buen estado y mantener su brillo, podés seguir estos cuidados sencillos.

Limpieza del cobre

Si el cobre se oscurece con el tiempo, podés limpiarlo fácilmente con alguno de estos métodos:

Limón y sal

  1. Cortar un limón.

  2. Espolvorear un poco de sal sobre la superficie.

  3. Frotar suavemente la pieza.

  4. Enjuagar con agua y secar bien.

Vinagre y bicarbonato

  1. Colocar unas gotas de vinagre.

  2. Agregar una pequeña cantidad de bicarbonato.

  3. Frotar suavemente.

  4. Enjuagar y secar completamente.

Paño suave
Para mantener el brillo cotidiano, también podés simplemente frotar la pieza con un paño suave o de algodón.


Recomendaciones para conservar la pieza

  • Evitar el contacto directo con perfumes, cremas o productos químicos.

  • Guardar la pieza en un lugar seco cuando no se esté usando.

  • Secarla bien si estuvo en contacto con agua.

  • Guardarla separada de otras joyas para evitar rayones.

  • Limpiarla ocasionalmente para mantener su brillo natural.

 

Cada pieza está hecha a mano, por lo que ninguna es exactamente igual a otra.
Esa singularidad forma parte de su esencia.

 

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